Luis de Trelles, periodista

“Nosotros los escritores eminentemente católicos defendemos las creencias de nuestros padres; tarea altamente útil y loable en losa impíos y descreídos tiempos de indiferencia y ateismo” (Luis de Trelles)

Don Luis de Trelles desarrolló a lo largo de su vida importantes y variadas actividades. Es un hombre polifacético, pero entre todas sus tareas destacan dos, que cultivó toda su vida: la abogacía y el periodismo. De esta última puede decirse que fue su segunda vocación.

Muy pronto, siendo joven abogado comenzó a figurar en las columnas de los periódicos de su tiempo, manifestando una gran facilidad para expresarse, exponiendo con brillantez su pensamiento sobre las situaciones sociales de su tiempo. Escribió en periódicos de tipo diario, semanal y anual, y fue su obra muy notable, tanto por la cantidad como por la calidad de sus escritos.

El Centinela de GaliciaSiendo joven abogado en la Coruña, comienza a escribir en el “Centinela de Galicia”, periódico “político, literario e industrial”. Era una publicación de línea conservadora, creado para combatir un diario “progresista” que allí se publicaba. Como es sabido, la orientación Conservadora se declaraba defensora de la Iglesia Católica; mientras la orientación Progresista se distinguía por su línea de persecución a la Iglesia Católica y de tendencia laicista. Ya entonces, don Luis, expone sus ideas sobre los asuntos cruciales de la sociedad, que no agradaban a las autoridades, por lo que la publicación fue expedientada. No por eso se arredró, y continuó escribiendo en la Revista Periódica Jurídica y Administrativa de Galicia, donde publica varios artículos jurídicos, de gran importancia.

Ya en Madrid, la actividad periodística de Don Luis gira en torno al periódico “El Oriente”, diario liberal de la tarde, fundado por don Vicente Cociña, al que se adhirieron don Luis de Trelles y don Tiburcio Faraldo, los tres amigos de la infancia.

El periódico había expresado su ideario: “Al entrar en el estadio de la prensa, nos hemos comprometido a decir la verdad, toda la verdad, por amarga que pueda parecer a determinadas personas”. Y también: “Escribimos para el público, a quien debemos decir la verdad, toda la verdad, y se la diremos siempre”.

El periódico criticó abiertamente las actuaciones del gobierno de aquel momento, por no haber cumplido las promesas realizadas y nunca materializadas, por utilizar la censura previa sobre los medios de comunicación, y por haber creado falsas expectativas, totalmente incumplidas. Esta posición crítica les valió a los redactores ser objeto de persecución por parte del Gobierno, hasta el punto de que el fundador, Cociña tuvo que huir y el diario dejó de publicarse el 4 de Mayo de 1854.

A partir de entonces, el Venerable se dedicó casi exclusivamente al ejercicio profesional de la abogacía, consternado por los acontecimientos que convulsionaban la Patria.

Pero en toda esta etapa que duró hasta el año 1870, no estuvo inactivo don Luis. Este tiempo de reflexión no le impidió publicar algunas colaboraciones de carácter jurídico en El Faro Nacional, Revista de Jurisprudencia sobre los “Foros de Galicia”.

Había dicho: “En determinadas circunstancias que afectan a la Justicia, es forzoso dejar a un lado todo miramiento y salir al estadio de la prensa en defensa de los buenos principios”.

Y el momento había llegado cuando los gobiernos, surgidos de la revolución de 1868 instauraron la persecución y acoso de la Iglesia Católica. Don Luis envió dos colaboraciones a “El Pensamiento Español”, diario Católico Apostólico Romano, tituladas: “La Unidad Católica” y “Más sobre la Unidad Católica”, defendiendo nuestra fe que estaba siendo perseguida.

Para entonces,  ya estaba convencido de que lo más eficaz que se podía hacer para superar la revolución política y la apostasía religiosa en España, era impetrar la ayuda de Jesucristo Sacramentado; y don Luis estaba convencido de la importancia de la prensa como instrumento pedagógico para configurar una opinión pública adecuada, para levantar a España de la postración y a la Iglesia de la persecución. Él hizo de la prensa periódica un instrumento crucial de la catequesis eucarística.

08.-Portada de la revista la Lámpara del Santuario, 1870
Portada de la primera edición de “La Lámpara del Santuario” publicada en 1870

En este empeño se propuso una publicación periódica dedicada exclusivamente al apostolado eucarístico y pudo fundar, al fin, en el año 1870, la revista “La Lámpara del Santuario”, de la que fue fundador, propietario, editor, y casi único redactor, y ya en adelante, se concentró en la prensa religiosa, dedicándose a su revista eucarística por entero. En esta obra volcó todas sus energías, su espíritu Eucarístico, sus dotes literarias, su fuego de apóstol, incluso los medios económicos. Hizo de esta revista un instrumento de apostolado y cuando no se permitía en España la publicación de medios católicos, don Luis difundía su revista en todas las Diócesis españolas; y en ella trabajó hasta el final de su vida.

Concebía el periodismo católico como el que tiene como fin el dar a conocer la verdadera doctrina católica. Y para él, este objetivo se designaba “La mayor gloria de Dios”: “Solo nos proponemos escudriñar lo que puede servir al lector para alabanza de Dios y ensalzar a su Madre Santísima”. Esto, mientras en España se difundían por amplios medios, doctrinas que atacaban a la Iglesia y se promovía un ateísmo agresivo.

En este proyecto espiritual, don Luis distinguía dos misiones: una constructiva destinada a la formación de la opinión pública referente al dogma, la moral y las normativa católica; y otra defensiva orientada a argumentar contra la ideología revolucionaria estructurada para destruir la visión católica del mundo y de la vida.

Lo que Trelles anhelaba conseguir mediante “La Lámpara del Santuario”, era construir La Ciudad de Dios, el Reino de Jesucristo. Y se volcó en esta empresa. Dotado del don de la palabra escrita y hablada, escribió páginas bellísimas, de gran hondura teológica, donde expresaba el ardor de su amor a Jesús Sacramentado, su celo de apóstol y el ansia por dar a conocer los tesoros escondidos en el Santísimo Sacramento. Sus palabras llenas de calor espiritual, de humildad y de inteligencia quieren penetrar en el misterio para acercarlo a los fieles. Quiere hacer una teología de la divulgación, que acerque a los fieles al Sacramento; y sin duda que su calor, su fe y su pasión han sabido acercar a los fieles al Misterio de la Eucaristía.

En resumen, se puede decir que don Luis de Trelles siguiendo su vocación a la santidad, supo incardinarla en su segunda vocación al periodismo, que lo vivió con alma de apóstol, como un defensor de su fe y con el único fin que lo animaba: LA MAYOR GLORIA DE DIOS.